Nació en el año 216 d.C. en el actual
Irak. Por entonces el cristianismo ya se había extendido, a pesar de las
prohibiciones del Imperio Romano. En la zona oriental: Palestina, Siria e Irak,
la religión cristiana tomó grandes influencias de las religiones y
culturas locales. Perteneciente a la nobleza parta (región del noroeste del
actual Irán) Mani pasó en su casa de juventud en el seno de una
comunidad judía ascética conocida como los elcasitas.
Cuando tenía alrededor de 25 años, comenzó a
predicar su nueva doctrina, basada en la idea de que podía alcanzarse la
salvación mediante la educación, la negación de uno mismo, el vegetarianismo,
el ayuno y la castidad. Más adelante se autoproclamo el nuevo profeta enviado
por Dios, que a diferencia del resto como habían sido Buda o Jesús que se
centraron solo en una zona, él era el Mesías de toda la tierra.
La expansión de su religión se debió a los contactos
que él tenía ya que el emperador Sapor I fue su amigo y el hijo de este, Ormuz
I, era amigo y discípulo de Mani. Aunque pareciera que Mani tuviera amigos en
la nobleza, como la reina de Palmira, Zenobia, quien fue la encargada de
expandir esta religión por Egipto. A la muerte de Ormuz I, su hermano Bahram,
el legítimo rey y enemigo de Mani, debido a que este había apoyado al
zoroastrismo, fue condenado a muerte.
Según dicen los historiadores Mani murió en prisión
por orden del emperador Bahram I, aunque no se sepa, debido a que las fuentes
discrepan, como fue la forma de ejecución.
Aunque a día de hoy el maniqueísmo esta extinto, hay
que mencionar que esta religión llego a ser la religión con más fieles de
Oriente Medio.
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