Cuando se habla de democracia, se suele relacionar con los
países civilizados, con la libertad y los estados modernos, propios en su
mayoría de Europa y Norte América, lideres (según nos pintan los propios gobiernos)
en desarrollo. Cuando se habla de democracia, se habla de una democracia
representativa, partidocrática, mercantilizada, patriarcal, vacía de contenido
y saturada de corrupción, impuesta por el neoliberalismo moderno, y que han
conseguido pintar como única opción viable, comparando Europa con el resto del
mundo subdesarrollado, sin contar con la responsabilidad histórica (por los
siglos de imperialismo), pero si con la diferencia democrática. Sin embargo,
tanto avance parece habernos hecho olvidar las raíces del pensamiento
democrático en primer lugar.
IbnJaldun, considerado por muchos el padre de las ciencias
sociales, habla sobre un concepto del que no queda mucha tradición literaria,
pero que representa la diversidad democrática basada en la causa común, y en la
práctica sociocultural de acción colectiva y solidaria. Este concepto es el de
asabiya. Se trata del espíritu comunitario, que frente al neoliberalismo
contemporáneo,hace más falta que nunca, ya que este es el que representa la
democracia partidista de hoy en día, que favorece solo a unas elites y que es
mantenida por los liberales a los que beneficia.
Aunque en un
principio la asabiya se definía por el parentesco entre quienes la forjaban,
IbnJaldun deja bien claro que ese solo sería el factor externo. Su verdadera
esencia estaría constituida por la voluntad solidaria propia del movimiento
colectivo por la causa social o política, dejando el elemento del parentesco
prácticamente fuera de la ecuación, o como el factor que pondría en común a las
personas, la causa. Así, la asabiya permitiría llevar a cabo la democracia más
radical, y se ramificaría teniendo en cuenta las complicadas articulaciones del
poder popular en cada caso, y no solo a los poderosos y ricos, como acostumbra a
hacer la democracia liberal contemporánea. La crisis de la que se dice que
salimos, es una oportunidad perfecta para forjar nuestra propia assabiya,
siendo ahora más evidente que nunca, la falsedad de la democracia que nos
imponen, la cual utilizan para beneficiar a los empresarios y poderosos del
sistema corrupto. Es ahora cuando deberíamos aprovechar para liderar el
movimiento por los movimientos, a favor el autogobierno libre y del desarrollo
de la verdadera democracia.
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