El consumo de la cerveza se hizo popular debido en que beber
el agua de los ríos era perjudicial para la salud, es por eso que los monjes de
los monasterios empezaron a hervir la cebada, lo que producía una bebida mas
saludable que el agua de aquellos ríos. La cerveza producida por el monasterio
era elaborada ese mismo día, por lo que apenas tenia alcohol. Se estima que
cada habitante, de los pueblos con monasterios productores de cerveza, llegaban
a consumir unos 6 litros al día.
Se cuenta que Santa Hildegarda, abadesa de
Ruperstberg, alrededor del año 1.079, fue quien primero mencionó los beneficios
del uso del lúpulo en la cerveza. Aunque, al parecer, fueron los finlandeses,
según el poema épico “Kalewala”, quienes primero lo emplearon. A raíz del uso
del lúpulo y sus propiedades conservativas, la cerveza se convirtió en
importante objeto de comercio. En el siglo XII, Juan Primus rey de Flandes y
Bélgica, y más conocido como “Gambrinus” fue un protector de los cultivos de
cebada y por ello se le considera el patrono no oficial de la cerveza.
En esta época, por el año 1000, los alemanes poseían
cerca de 500 claustros en los cuales se elaboraba y comercializaba la cerveza,
que era privilegio exclusivo de los monjes y monjas, siendo muy famosas, en
ello, las monjas de los Prados de Santa Clara. En Alemania, igualmente, las condiciones
del Norte se diferenciaban notablemente de las del Sur. En el Norte, la
fabricación de cerveza era un derecho cívico y tenía lugar en las grandes
ciudades cerveceras de Bremen, Hamburgo ó Einbeck. En el Sur, se produce
paulatinamente en el siglo XIV el pasaje de la fabricación casera a la
industrial donde el gobierno influyó notoriamente y era el soberano quien
concedía el derecho de fabricación, originando un mayor desarrollo que en el
Norte. Por otro lado, las primeras abadías belgas poseían su propia cervecería.
Pronto, se estableció un conflicto de intereses entre los elaboradores laicos que tenían que pagar impuestos de todo tipo y los elaboradores monacales que disponían de materia prima en grandes cantidades y en condiciones muy ventajosas y exenciones fiscales diversas. Un caso flagrante de competencia desleal. Hacia el siglo XV, los elaboradores laicos tuvieron que inventarse un nuevo tipo de cerveza, más barata, que les permitiese sobrevivir a pesar de la competencia de los frailes. Aquí radica la diferencia histórica entre la “cerevisia” de los frailes, más densa, más aromatizada, y más cara, y la “bier/beer/bière” de los laicos, menos alimenticia, más refrescante y barata, aromatizada simplemente con lúpulo. El lúpulo se comienza a utilizar en el siglo XIV como el único saborizante, luego de haber usado antes sobre todo una mezcla de diferentes condimentos que se denominaba “Grut” en idioma alemán. La primera organización gremial de fabricantes de cerveza nació en París en 1258 y 10 años más tarde, el reglamento para producir la bebida se inscribía en el libro de los oficios. En 1.290, en la ciudad de Nuremberg, se dictó un decreto que prohibía el uso de avena, escanda, centeno y trigo en la elaboración de cerveza y permitiendo solo el uso de cebada. En los siglos XIV y XV, se multiplicaron las cervecerías y surgen las primeras grandes factorías cerveceras, entre las que destacan las de Hamburgo y Zirtau. La cerveza se convirtió en una de las bebidas más populares. En esa época, era aconsejable y saludable beber cerveza, ya que durante su fabricación se eliminaban los gérmenes patógenos del agua que era a menudo el vehículo de transmisión de epidemias tales como el cólera o la peste.
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