Cuando se habla de democracia, se suele relacionar con los países civilizados, con la libertad y los estados modernos, propios en su mayoría de Europa y Norte América, lideres (según nos pintan los propios gobiernos) en desarrollo. Cuando se habla de democracia, se habla de una democracia representativa, partidocrática, mercantilizada, patriarcal, vacía de contenido y saturada de corrupción, impuesta por el neoliberalismo moderno, y que han conseguido pintar como única opción viable, comparando Europa con el resto del mundo subdesarrollado, sin contar con la responsabilidad histórica (por los siglos de imperialismo), pero si con la diferencia democrática. Sin embargo, tanto avance parece habernos hecho olvidar las raíces del pensamiento democrático en primer lugar. IbnJaldun, considerado por muchos el padre de las ciencias sociales, habla sobre un concepto del que no queda mucha tradición literaria, pero que representa la diversidad democrática basada en la causa común, y...
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