Marsilio de Padua fue un filósofo italiano que vivió durante 1275 hasta
1343. Nació en Padua en una familia de jueces y notarios. Su padre,
Bonmatteo de Maianardini, fue notario de la Universidad de Padua, el completo
sus estudios en la facultad de artes liberales en la universidad de París.
Una de las obras más importantes de este autor es el Defensor pacis, escrito en el año 1313. En esta obra se trata el concepto de paz como base indispensable del Estado y como condición esencial de la actividad humana. Lo novedoso de este libro es la concepción del Estado respecto a la que se tenía en aquella época ya que considera que la necesidad del Estado no depende de fines ético-religiosos, sino de la naturaleza humana en la búsqueda de una vida digna, es decir, de la necesidad de un orden político que garantice la convivencia entre ciudadanos. El autor le da una especial importancia a los ciudadanos ya que considera que es la voluntad de estos la que atribuye al gobierno el poder de mandar sobre todas las partes. Hay que aclarar que este poder es delegado por parte de los ciudadanos hacia el príncipe y que este siempre tendrá que actuar defendiendo la voluntad común.
En cuanto a la soberanía popular, Marsilio afirma que el poder legislativo pertenece al pueblo y por lo tanto a él concierne lo que nosotros llamamos soberanía popular. Esta soberanía popular se manifiesta la voluntad popular, que se expresa mediante la mayoría. Debido a que el individuo es parte del pueblo este tendrá que aceptar las decisiones ya que si no las acepta estaría en contra de la voluntad del pueblo del que él forma parte también. En cuanto a la formación de las leyes, el autor tiene en cuenta que no todos los ciudadanos están capacitados intelectualmente para elaborarlas, es por eso que se debe delegar esta función a unos pocos que si tienen esta capacidad intelectual. Aunque las leyes sean dictadas por unos pocos, el pueblo es el que decidirá aprobarlas o rechazarlas.
En este sistema que propone el autor existen dos poderes, la universitas civium que correspondería al pueblo y la pars principans que supone el poder ejercido por el príncipe. El poder del pueblo es siempre superior al del príncipe debido a que el poder del príncipe es otorgado por el pueblo y que dicho pueblo tiene la obligación de vigilar las decisiones del príncipe y que este podrá ser relegado de sus funciones como pars principans.
Una de las obras más importantes de este autor es el Defensor pacis, escrito en el año 1313. En esta obra se trata el concepto de paz como base indispensable del Estado y como condición esencial de la actividad humana. Lo novedoso de este libro es la concepción del Estado respecto a la que se tenía en aquella época ya que considera que la necesidad del Estado no depende de fines ético-religiosos, sino de la naturaleza humana en la búsqueda de una vida digna, es decir, de la necesidad de un orden político que garantice la convivencia entre ciudadanos. El autor le da una especial importancia a los ciudadanos ya que considera que es la voluntad de estos la que atribuye al gobierno el poder de mandar sobre todas las partes. Hay que aclarar que este poder es delegado por parte de los ciudadanos hacia el príncipe y que este siempre tendrá que actuar defendiendo la voluntad común.
En cuanto a la soberanía popular, Marsilio afirma que el poder legislativo pertenece al pueblo y por lo tanto a él concierne lo que nosotros llamamos soberanía popular. Esta soberanía popular se manifiesta la voluntad popular, que se expresa mediante la mayoría. Debido a que el individuo es parte del pueblo este tendrá que aceptar las decisiones ya que si no las acepta estaría en contra de la voluntad del pueblo del que él forma parte también. En cuanto a la formación de las leyes, el autor tiene en cuenta que no todos los ciudadanos están capacitados intelectualmente para elaborarlas, es por eso que se debe delegar esta función a unos pocos que si tienen esta capacidad intelectual. Aunque las leyes sean dictadas por unos pocos, el pueblo es el que decidirá aprobarlas o rechazarlas.
En este sistema que propone el autor existen dos poderes, la universitas civium que correspondería al pueblo y la pars principans que supone el poder ejercido por el príncipe. El poder del pueblo es siempre superior al del príncipe debido a que el poder del príncipe es otorgado por el pueblo y que dicho pueblo tiene la obligación de vigilar las decisiones del príncipe y que este podrá ser relegado de sus funciones como pars principans.
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